sábado, 2 de abril de 2011
El idealismo filosófico, nace de las concepciones limitadas de los hombres, y el materialismo filosófico por el contrario nace de la desaparición
de esos limites.
En las sociedades divididas, los términos verbales se tergiversan y no se expresan con auténtica realidad expresiva y dialéctica.
Un ejemplo lo tenemos cuando se habla de la ambición; en éstas sociedades la ambición de los individuos, rara vez por no decir ninguna,
redunda en los demás, no se hace social en el amplio sentido, la ambición queda personalizada y entra en el marco de la ambició social-mercenaria.
Otro tanto lo tenemos con la expresión libertad, aqui la libertad se mide con el patrón económico, la verdadera libertad del hombre que es fruto
del conocimiento de la necesidad, aqui deja paso a la pseudolibertad prostituida.
La "moda" en la sociedad de consumo, sólo es el reflejo de la indigencia espiritual del hombre en un mundo mercantilista,
que junto a ella pulula la mayor miseria moral y material.
El hombre ni existe ni puede existir en la sociedad actual, (burguesa) "C. Marx".
La inmortalidad del alma era una ilusión del orgullo humano que explotan las religiones, haciendo de esta mentira su fundamento.
Yo como individuo no soy nada soy un absurdo, como individuo soy mortal de necesidad. Yo como individuo junto con mis semejantes soy algo concreto,
social y eterno por necesidad.
La piedra angular del ser humano tiene su determinación en una toma de conciencia en su limitación consciente de la necesidad y su satisfación.
Toda la naturaleza junto con el género humano esta determinada en la composición de la materia compuesta.
La necesidad vital satisfecha a destiempo, crea en el hombre el vicio y la degeneración.
El hombre es un ser de necesidad, y satisface esa necesidad a través de la naturaleza, para llegar a ella necesita un móvil, ese móvil es el trabajo.
La libertad bien entendida empieza cuando el hombre tien un puesto de trabajo asegurado, pues no deja de ser unas de las primeras necesidades vitales,
quedando por supuesto abolido el tener que vender su fuerza de trabajo al mejor postor, que con su producción no se limite a sacar adelante y enriquecer
al patrón y a sus más allegados, sino que con su esfuerzo productivo saca adelante a una sociedad entera a personas que él no conoce y que a su vez estas
personas toda la sociedad trabaja y produce para el mismo. Aquí reside la verdadera libertad del hombre, el ser Social y Universal.
Cuando el reino de los inteligentes prevalezca sobre el reino de los listos, habremos llegado al humanismo integral.
La ignorancia por sistema dara paso a la sabiduria, la maldad producto de los egoísmos individualistas dara paso a la bondad social y universalizada.
El capitalismo consiste en la explotación sistemática del hombre y la narturaleza en beneficio de unos pocos.
Aparentemente el capital produce; en realidad, destruye.
martes, 4 de enero de 2011
Ángel Aceves de Frutos
Siempre me ha llamado la atención cómo durante décadas del siglo pasado, hubo una eclosión de ideologías que auspiciaban un futuro más halagüeño en vista de los cambios que se empezaron a perfilar a partir de la Segunda Guerra Mundial. Hasta hace no mucho tiempo, se percibía en las generaciones más jóvenes el deseo de comprometerse e intentar cambiar las estructuras sociales. Un ejemplo vivo fue el famoso mayo francés del 1968. Pero aquello no fue más que un espejismo de idealismo, porque muchos de los jóvenes que lideraron ese movimiento, ahora ocupan los mismos puestos que ocupaban en aquel entonces los individuos contra los que lucharon. Es penoso observar cómo, en general, los móviles ideológicos de la sociedad están en retroceso. En el caso de muchos, el simplemente preocuparse por conseguir las cosas necesarias para satisfacer sus primarias necesidades les impiden dedicar el suficiente tiempo a reflexionar sobre asuntos que van a incidir en nuestro futuro. La historia nos enseña que la ignorancia y el poco uso de las facultades del raciocinio han sido las armas que han utilizado los diferentes dictadores para controlar de la mejor manera a sus pueblos. Aunque en la actualidad se presume mucho de los logros sociales conseguidos, hay que reconocer que en realidad es verdad, quizás no nos demos cuenta de la manera tan sutil con que los modernos dictadores, económicos, están consiguiendo adormecer a las personas mediante el uso hábil de los medios de comunicación que han hecho posible que el estilo de vida neoliberal haya entrado de manera machacona y persistente en los hogares con toda clase de reclamos invitándonos a hipotecarnos de por vida.